lunes, 17 de noviembre de 2008

Soliloquios al diente






















Suena mi oscura juventud y suena
mi corazón extrañamente grave.
Es silencioso Dios. Yo no. Quién sabe
por qué esta y tanta cantidad de pena.

Parece que es dolor lo que me llena
hasta la altura de los ojos. Cabe
vida y muerte en mi voz, pero no hay llave
para abrir el amor; sólo hay cadena.

Lumbre lejana que me estás quemando
y no me dejas verte y no me tocas:
esto es un hombre, pero está llorando.

Sólo quiero vivir, pero en caliente.
Dime: ¿qué hago con las ganas locas de ser agua en la sed, sed en la fuente?

(1947-1953)











Es un hombre. Va solo por el campo.
Oye su corazón, cómo golpea,
y, de pronto, el hombre se detiene
y se pone a llorar sobre la tierra.

Juventud del dolor. Crece la savia
verde y amarga de la primavera.

Hacia el ocaso va. Un pájaro triste
canta entre las ramas negras.

Ya el hombre apenas llora. Se pregunta
por el sabor a muerto de su lengua.

(1947-1953)


Japan Connection

Recuerdo aquel mes de Noviembre en Roma o, más bien, recuerdo las imágenes que filmé del mes de Noviembre en Roma. Se han sustituido a sí mismas en mi memoria. Ellas son mi memoria... Nada diferencia los recuerdos de los momentos corrientes. Sólo más adelante reclaman su memoria. Por sus cicatrices...

¿La imagen es una reescritura de la memoria?...

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