lunes, 17 de noviembre de 2008












Hubo un segundo sin sangre bombeada, un segundo sin sexo, penetración ni intento de cortejo. Hubo un segundo sin amor, un segundo en el que los gestos callaron por su propio peso. Un segundo sin mediación de símbolo, signo o desatino. Un segundo donde nadie visito con mapa lugar alguno y el mayor de los monumentos sintió por fin su destino.

Habrá un segundo en el que mueran tantas monjas como niños. Habrá un segundo sin sexo, sin penetración, sin cortejo. Habrá un segundo sin miradas mediadas por el color gris de aquellos besos, por el sentimiento anclado de una palabra fuera de sitio, de un mal gesto. Un segundo donde nadie andará por el camino, abandonado este a la única compañía del crepúsculo.

Hay un segundo de olvido en todo ser humano para todo ser querido. Hay un momento en que solo se es uno mismo, eternamente inocente, sin filosofía, con sentidos. Un segundo donde vemos, como quien ve por vez primera su sombra-reflejo-muerte, su destino. Un segundo donde la rosa, una vez libre de quien la llama, pierde su belleza -esencia-aroma-presencia.


Redna Lesoil (1895 - Ichmarz Gammet)

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Stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus.

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Cuando todos aquellos a quienes has amado se hayan ido finalmente.

Cuando todas tus pesadillas se hagan una en la oscuridad.

Y estés en calma y tranquilo en la completa soledad.

Entonces en una maravillosa nueva oscuridad.

Ejecutaras finalmente tu plan especial.

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