...la Escuela de Barcelona no ha existido
nunca (…) Existe porque gente como vosotros
se ha preocupado por hablar de ella, pero de
no haber existido vosotros, nadie hablaría
ahora de la Escuela, y no se habría perdido
nada. Sólo fue un contrapeso a un cine, el
Nuevo Cine Español, que se pretendió independiente,
pero que como estaba tan atado
por las subvenciones y los apoyos estatales,
lo fue bien poco. La Escuela de Barcelona fue
un intento, muy consciente, de escapar a ese
clientelismo, al menos en parte (también nosotros
vivíamos de las subvenciones, y en general
el cine español sigue viviendo ahora de
ellas, tal vez más aún que entonces). Pero
frente al Nuevo Cine Español, ese invento de
García Escudero, hubo la respuesta de un
cine con mayores posibilidades de evasión y
disimulo frente a las presiones de la censura...
“El cisne es blanco, sin ninguna mancha, y canta dulcemente antes de morir; ese canto pone fin a su vida.”