Ahora, después de la llamada, ya cobra sentido el puñal entrando en la granada.
Ese fruto otoñal cuyas esquirlas caen al suelo en el frio espanto.
Ahora, una vez que he tratado con la muerte, su mano estrechado y su círculo respetado.
Ese miedo ancestral a la eterna luz de la inmediatez del completo presente no parece suficiente.
Casualidades que responden al sentir de mi gente. Gélidas lágrimas de terciopelo negro. Entumecidos mis miembros temerosos de tu olvido. ¿Qué hago con las ganas locas de ser agua en tu sed, sed en tu fuente? La pasión personificada en tu entierro con cal viva. ¿Cuántas monjas decías que habían de morir cada segundo para poder ser feliz? Del mismo modo que hoy empiezo a mentir en sueños y desvelos, a trastocar sus cabellos y multiplicar sus gestos. Espero no hacer lo mismo contigo antes de tiempo… espero no volver a escribir endechas, no por prematuras, menos ciertas.
2 comentarios:
Me ha costado poder publicar un mensaje. Tu blog apunta maneras, con escritos de gran calidad. Yo el mio seguiré actulizandolo siempre que pueda.
Saludos desde Gasteiz, sigue por allí a tope con el Barroco y siempre sabiendo que el Dorico es una farsa jejej
Ondo segui
Salud Moler! Encantado de verte por aqui! Asi me gusta fiel a "tu sana locura", sigue escribiendo.
Aio!
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