Fernando Pessoa (1888-1935)
Atahualpa Yupanqui (1908-1992)
Henry David Thoreau (1817-1862)
Bob Black (1951-)
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Un proyecto de recopilación de información "reciente" en torno a ideas y conceptos vag@s...
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Lo natural es lo agradable solo porque es natural.
Ser poeta no es una ambición mía, es mi manera de estar solo.
Sé sentir el pasmo esencial que siente un niño si, al nacer, de veras reparase en que nacía.
Quizá suene todo esto ridículo a los oídos de quien, por no saber lo que es mirar las cosas, no comprender a quien habla de ellas con la manera de hablar que enseña el observarlas.
Pensar en dios es desobedecer a dios, porque dios quiso que no le conociésemos…
Yo soy del tamaño de lo que veo…en las ciudades, la vida es más pequeña…en la ciudad, las casas grandes encierra bajo llave a la mirada… nos vuelven pequeños porque nos quitan lo que pueden darnos nuestros ojos… y nos vuelven pobres porque nuestra única riqueza es “ver”.
Lo esencial es saber ver,
Saber ver sin estar pensando,
Saber ver cuando se ve,
Y no pensar cuando se ve,
No ver cuando se piensa.
La degradación que experimentan la mayoría de los trabajadores es la suma de varias indignidades que pueden ser denominadas como “disciplina”.
La disciplina es el modo de control moderno, especialmente diabólico, es una irrupción novedosa que debe ser detenida a la primera oportunidad.
Eso es el “trabajo”. El juego es todo lo contrario. El juego es siempre voluntario. Lo que de otro modo sería un juego, es trabajo si es forzado. Esto es axiomático. Bernie de Koven ha definido el juego como la “suspensión de las consecuencias”. Esto es inaceptable si significa que el juego es inconsecuente. No es que el juego no tenga consecuencias. Eso sería rebajar al juego. El asunto es que las consecuencias, si las hay, són gratuitas. El jugar y el dar están estrechamente relacionados, son facetas conductuales y transaccionales del mismo impulso, el instinto-de-jugar. Ámbos comparten un desdén aristocrático hacia los resultados. El jugador recibe algo al jugar; es por eso que juega. Pero la recompensa principal es la experiencia de la actividad misma (cualquiera que sea). Algunos estudiosos del juego, normalmente atentos (como el Homo Ludens de Johan Huizinga), lo definen como “seguir reglas”. Respeto la erudicción de Huizinga pero rechazo enfáticamente sus restricciones. Existen buenos juegos (ajedrez, baseball, monopolio, bridge) que están regidos por reglas, pero hay mucho mas en jugar que seguir reglas. La conversación, el sexo, el baile, los viajes — estas prácticas no siguen reglas, pero son juegos sin la menor duda. Y es posible jugar con las reglas tanto como con cualquier otra cosa.
Nadie debería trabajar.
Tú piensas que eres distinto
porque te dicen poeta,
y tienes un mundo aparte
más allá de las estrellas.
De tanto mirar la luna
ya nada sabes mirar.
Eres como un pobre ciego
que no sabe adónde va.
Vive junto con el pueblo,
no lo mires desde afuera,
que lo primero es ser hombre
y lo segundo, poeta.
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La Naturaleza nos es revelada por quien va hacia ella, no como concienzudo observador, sino con plenitud de vida. Se entrega a este último para revelarse. Para un corazón desbordante la Naturaleza es algo más que una figura retórica.
Con gran disgusto, me doy cuenta que lo que he leído no deja de ser una copia incompleta, de la que mis antepasados destrozaron numerosas primeras páginas y mutilaron trozos enteros con bellos pasajes.
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Sí. Aunque me consideréis un pervertido, si alguien me diese a elegir entre vivir en las
Proximidades del más bello jardín que ha conseguido el arte de los hombres o cerca de una
lóbrega marisma, optaría sin duda por la marisma.
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Bajo un gobierno que encarcela injustamente, el verdadero lugar para un hombre justo está en la cárcel. está en ser encerrados y excluidos del Estado por acción de éste, así como ellos mismos se han puesto fuera de él, movidos por sus propios principios.
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