Tu, que caminas entre piedras apiladas con mapas de desvergüenza que no llevan a ninguna parte. Tu, que piensas el pasado como velas apagadas formando un bello desenlace. Tu, que no entenderás Roma porque tratas de entenderla. Todo encaja al estar desencajado, aun con plano te pierdes en el camino marcado por aquellos que desean cortarte el hilo y dejarte para siempre en la inmediatez del completo presente.
Sé tu propio asunto con la acción solamente. Púrgate a ti mismo de la creencia: ¡vive como un árbol que camina! No tomes ningún pensamiento del bien o del mal.
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