
Finalmente el tiempo parece ser que si pasa.
Y quizás si nos fijemos lo veamos marchar en las líneas de tus manos. En la reiteración de lugares comunes a la que acudimos tras no vernos un largo tiempo. En el desorden ordenado de la casa de muñecas, que tras un año de ausencia se reinventa y ofrece un glorioso panorama de hendiduras y quebrados rostros.
Fotos; 24 de Septiembre de 2008

No hay comentarios:
Publicar un comentario