viernes, 5 de septiembre de 2008

Endecha prematura





















Hoy di la mano a la muerte

y vehementemente respete su círculo de tiza.

Vi tirados en el pasillo al jamás y al nunca más.

Abrazados sonreían iluminados por la luz antes presente en su rostro gris, hoy casi inerte.


30 metros de un corredor sembrado de lapidas.

Malsana y agridulce sensación, la crisálida del llanto aun sin formar.

Las manos que buscan contacto, creen poder guardar más y más y más y más...



Y esa frialdad que me condena, comienza a deshabitar. Mintiendo al recordar.


Fotografía; Stanko Abadzic


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