sábado, 1 de agosto de 2009

Diásporas sonoras


Ghédalia Tazartès - Tazartès (1987)

Festín polifónico. Todo surge en el fondo de la garganta, y necesita de una escucha profunda en el fondo de nuestros oídos. De nuevo un portentoso viaje a través de la voz. Múltiple, liberada, primitiva, animalesca. Una metamorfosis vocal constante, el hombre de las mil voces. Y un trabajo de ensamblaje sonoro que ya lo quisieran aquellos que abanderan la vanguardia, creyéndose exponentes de la misma (sin tener en cuenta que por momentos se demuestra pionero en casi una década con respecto a ciertas tendencias electrónicas) Vanguardia nómada, a ver quién se atreve a calificarlo. Nunca mejor dicho, con Tazartès todo encaja al estar desencajado. Hipnotiza y desorienta.

El único que merece el manoseado termino WorldMusic… Ghédalia suena eterno y universal. Musica para Pangaea.

Diásporas sonoras.

2 comentarios:

Susana dijo...

Te doy la razón. Tazartès merece con toda la legitimidad el apelativo de world music. ¿De dónde vendrá lo que oímos? ¿En qué universo paralelo debe de haberse detenido para aprender lo que nos cuenta?
La verdad es que no tengo ni demasiado claro lo que oigo. Como tú dices, desorienta. El acompañamiento de la primera parte parecería salir del desacompasado conversar de los patos cuando piensan en irse a dormir.
La voz, cada vez más grave, tiende a suspendernos en el aire, completando ciclos hasta el límite. ¿Cómo algo puede ser apacible e inquietante a un tiempo?

La parte final, "normalizada", con sus ritmos convencionales, su voz de humano y sus estrofas ajustadas, me desagrada como un despertador que súbitamente nos devuelve a la realidad.

Tus "rarezas" musicales, Bash, son extraordinarias... Trobriand sólo puede quedar en otra galaxia...

WordKisses.

Bashevis dijo...

Gracias por prestarle tus atentos oídos.

¿Cómo algo puede ser apacible e inquietante a un tiempo? Es una gracia que no muchos consiguen.

Galácticos saludos Su!