miércoles, 15 de julio de 2009
No servis para nada
Cuando yo era pequeño
estaba siempre triste
y mi padre decía
mirándome y moviendo
la cabeza: hijo mío
no sirves para nada.
Después me fui a la escuela
con pan y con adioses
pero me acompañaba
la tristeza. El maestro
graznó: pequeño niño
no sirves para nada.
Vino luego la guerra
la muerte –yo la vi–
y cuando hubo pasado
y todos la olvidaron
yo triste seguí oyendo
no sirves para nada.
Y cuando me pusieron
los pantalones largos
la tristeza en seguida
mudó de pantalones.
Mis amigos dijeron:
no sirves para nada.
De tristeza en tristeza
caí por los peldaños
de la vida. Y un día
la muchacha que amo
me dijo –y era alegre–
no sirves para nada.
Ahora vivo con ella
voy limpio y bien peinado.
Tenemos una niña
a la que siempre digo
–también con alegría–, hija mía
no sirves para nada.
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5 comentarios:
Paco Ibáñez, con su voz y esas letras..
Servir para nada... estaré tiempo dándole vueltas a esto.
De la tristeza a la alegría:
"Tenemos una niña
a la que siempre digo
–también con alegría–, hija mía
no sirves para nada."
Lo dicho, le daré vueltas.
Un saludo Bash.
Dale vueltas. Centrifuga. Caemos por los peldaños de la vida, tu eres más joven aun, la topa más joven.
No servimos para nada.
Salud.
Me espera una larga caída entonces, espero no magullarme con los escalones.
Que siempre mueva esa caída el Deseo hace más entrañable el no servir para nada. Y quizás transmute ese "nada" en "nadie", en ocasiones.
Un saludo de la topa más joven :)
Padres que nos dicen que no servimos para nada. Bash, no había leído esto aun en Trobriand y acabo de subir al Pájaro la Balada de las Madres, de Pasolini.
Madres que nos enseñan a servir, como dóciles y rapaces siervos.
Besos que esperan servir para algo.
Mariel he estado un poco perdido estos días. Vengo del pájaro para responder. Sangrante texto pasoliniano. Arde por todos sus poros.
Servimos, no te preocupes.
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