The Slovak Spectator (TSS): Tus películas, por ejemplo The Pictures of the Old World, y I Love, You Love, presentan personas viviendo sus propias vidas aparentemente más allá de la ideología comunista. Porque estabas interesado en estos temas?
Dusan Hanak: Eran las personas que preservaban sus sentimientos de libertad interior y no habían perdido su propia identidad las que me interesaban. Es un problema para todas las personas, pero el conflicto entre el individuo y el poder está latente en todas mis películas. Durante el periodo de normalización (tras la ocupación soviética del 68) las personas libres eran aquellas que vivían fuera de las estructuras en el margen de la sociedad. Obviamente, era imposible hablar de disidentes en las películas, pero para el régimen el enemigo era todo aquel que era libre por dentro e independiente. Es por ello que mis peliculas322, The Pictures of the Old World y I Love, You Love fueron prohibidas. La gente al borde de la sociedad era auténtica y tenían una rica vida interior.
TSS: Que esperaba el estado de ti, como cineasta?
DH: Cuando tus películas se prohibían, se te impedía trabajar de dos a tres años – tus películas y proyectos debían desestimarse. Más tarde te ofrecían guiones con los cuales no te identificabas. Querían que todas las películas fueran un escaparate del socialismo.
El mayor daño era el esquematismo que demandaban y la continua interrupción del proceso creativo. Tenía muchos proyectos vinculados a temas actuales, personas actuales, y entornos actuales, pero me era imposible llevarlos a la pantalla o la televisión.
A mediados de los 70 realice la película Rose Dream, la cual hablaba de la vida en un campamento gitano. Visite Londres cuando estaba siendo proyectada. En ese tiempo, tuve oportunidad de visitar los Estudios Pinewood. Tras el famoso periodo de 'angry young men' [caracterizado por James Dean and Marlon Brando] los realizadores ingleses tenían problemas para dar con ideas originales, una situación parecida a la actual en Eslovaquia. Estaba sentado en una sala de edición con un joven director y había una foto de un hombre con turbante viajando entre las nubes en una alfombra mágica. Más tarde, en el buffet, le pregunte al director si también pretendía realizar un film sobre las vidas de la gente corriente. En voz baja me dijo que su productor pensaba que no interesaría a nadie.
TSS: Hasta que punto tus películas reflejan tus propias experiencias, tus sentimientos?
DH: Estoy interesado en el espacio entre el documental y la ficción. No creo en los guiones creados sin contacto vital con la realidad. Existe una conexión un tanto misteriosa entre mis propios temas y la realidad, que está repleta de auténticos impulsos y motivos. Todo lo que necesito es recordarlos y ponerlos juntos en un contexto nuevo. Después la ficción, la fabulación, y el material crean una nueva realidad fuera de la vida. No se trata de dar parte de la realidad, es una fotografía de la vida tal como yo la veo.
TSS: No fue hasta Paper Heads, el film que realizaste 6 años después de la caída del régimen precedente, que pudiste hablar abiertamente sobre las bases del sistema que te había impedido trabajar libremente. Cuan satisfactorio resulto esta película para ti?
DH: Toda película que resista al paso del tiempo y pueda ser entendida por los espectadores es una satisfacción. Esta película era una coproducción “Eslovaco-Francesa-Suizo-Checa”, y su temática es la relación entre un ciudadano y el poder totalitario.
Los espectadores reaccionaron con fuerza ante esta película en varios países. En el festival de San Francisco y Yamaga recibió sendos premios. El presidente del jurado en el festival Japonés me comento que el film no versaba tan solo sobre el comunismo. El tema de las cabezas de papel, el oficial que representa al sistema, podría también entenderse de manera universal, si esas cabezas de papel se aíslan a sí mismas y actúan en contra de los intereses de los ciudadanos. Siempre estuve convencido de eso después de mostrar la película en el parlamento Eslovaco bajo la presidencia de Vladimir Meciar.
TSS: Te arrepientes de no haber abandonado el país tras la ocupación – como por ejemplo hizo Milos Forman? Que te hizo quedarte?
DH: No quería quemar todos mis puentes. Tenía aquí a mis amigos y un sentimiento de compañerismo con la gente. No quería emigrar a fin de tener la oportunidad de realizar películas comerciales. Mi mujer es noruega, podría haberme marchado en cualquier momento. Es cierto que en los 80 aquí era imposible respirar.
TSS: Tus películas han vencido premios relevantes en muchos festivales internacionales, como por ejemplo Berlín, Paris, San Remo, Montreal, y Denver. Tras la caída del régimen, varios países del Oeste organizaron retrospectivas de tu trabajo. Creías que en algún momento se daría un momento como este?
DH: A principios de los 80, leí un Samizdat (texto publicado y distribuido clandestinamente) escrito por un autor ruso que predecía el colapso del Imperio Soviético. No era sencillo creer tras toda una vida viviendo a este lado del telón de acero. La propaganda seguía repitiendo los slogans en torno a la hermandad eterna con la Unión Soviética. Creo que los únicos preparados para un cambio tan radical eran los comunistas.
Después, mi película The Pictures of the Old World fue proyectada en el Festival du Reel en Paris, toda la gente en la sala se levanto y la ovación duro un largo tiempo. Fue un año después de la caída del régimen. Las retrospectivas de mis películas en el Museo de arte Moderno de Nueva York y en otras ciudades fueron también muy satisfactorias. La gente se estaba acercando a mi. Querían hablar sobre las películas, sentían que se estaban dirigiendo a ellos.
TSS: Actualmente, eres profesor en la facultad de cine y televisión en la universidad de Bratislava. Porque no realizas más películas?
DH: Ser director de cine es un trabajo arriesgado. Siempre he sido un maximalista. Hasta hace poco, cuando una persona en esta parte del mundo quería hacer una buena silla o una buena película, tenía que poner mucha más energía y esfuerzo en este trabajo que en cualquier otra cosa. Esa persona tenía que superar la resistencia de su entorno y a menudo terminaba causándose problemas, incluso perjudicando su salud. Hay jóvenes directores con talento, y el futuro del cine Eslovaco esta en sus manos. Puede serles de ayuda en su búsqueda, o influenciarles. Creo que nos somos útiles los unos a los otros.
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