martes, 28 de julio de 2009

Las cabezas del Abate Mical






















Hasta 1780, los androides eran capaces de hacer muchas acciones. En esa fecha, el Abate Mical consiguió darles realmente la palabra. Como quería ganar el concurso anual propuesto por la Academia Imperial de las Ciencias de San Petersburgo, el eclesiástico creó dos cabezas parlantes capaces de pronunciar un cierto número de frases.

Situadas en un pedestal en el interior de un pequeño teatro, un diálogo podía estar entablado entre las dos cabezas :
- " El Rey da la paz a Europa.
- La paz cubre el Rey de gloria.
- Y la paz proporciona la felicidad a sus pueblos.
- O Rey adorable padre de sus pueblos, su felicidad muestra a Europa la gloria de su trono ".

Un informe de la Academia de las Ciencias firmado por Lavoisier y La Place, entre otras personas, describe de la manera siguiente el mecanismo de creación de la palabra : " Las cabezas cubrían una caja vacía, cuyas diferentes partes se ligaban gracias a bisagras y dentro de la que el autor había puesto glotis artificiales de diferentes formas sobre membranas tensas. Al pasar por esas glotis, el aire golpeaba las membranas que producían sonidos graves, medios o agudos; y al combinarlos, resultaba una especie de imitación muy imperfecta de la voz humana ".

La Academia concluó : " Pensamos que la Academia debe aplaudir los esfuerzos del Señor Abate Mical, que su máquina es ingeniosa, que las obras merecen ánimos y que esa prueba, aunque imperfecta, ya es muy digna de la aprobación de la Academia ".

Un testigo de la época también describe las cabezas : " Son de tamaño natural, muy bien hechas; están doradas, y esto es de mal gusto. Las vemos juntas sobre un tipo de pequeño teatro, y podemos ver el conjunto de los mecanismos a la base de este teatro. En las cuatro frases que articulan sucesivamente, y al imitar por fuera el movimiento de los labios, se comen unas palabras enteras, el sonido de su voz es ronco y su articulación lenta; y a pesar de todas esas imperfecciones, hablan bastante para que podamos negarse a darlas la palabra... ".

Otro testigo completa la descripción : "En calle del Temple, en el Marais, hay una obra sobre mecánica que atrae a la multitud de conocedores... Son dos cabezas de bronce que hablan y pronuncian de manera muy clara frases enteras. Son colosales y su voz es sobrehumana.

" No es, como lo pueden suponer, la obra del momento y de la casualidad; es el fruto del trabajo y del genio. Desde hace treinta años, el Señor Abate Mical preparaba el secreto de esa obra; y si fue posible seguir con la mirada todos los pasos que le conducieron a este resultado, si este hábil había conservado los ensayos, seguramente sería una galería de mecánica muy interesante para recorrer... ".

" El Señor Mical aplica dos teclados a sus cabezas parlantes; uno en forma de cilindro por el que no se obtiene más que un número determinado de frases, pero en el que el intervalo de las palabras y su prosodia están correctamente marcadas. El otro teclado contiene, con la condición de un descenso, todos los sonidos y los tonos del idioma francés reducidos a un pequeño número gracias a un método ingenioso y propio al autor. Con un poco de costumbre y habilidad, hablarámos con los dedos como con la lengua y podremos dar al lenguaje de cabezas la rapidez, los descansos y por fin toda la fisonomía que puede tener un idioma que no está animado por las pasiones. Los extranjeros tomaron la Henriade o el Télémaque y les harán recitar de un lado a otro poniéndolos en el teclado vocal como se ponen particiones de ópera en los clavecines ordinarios ".

" Y no oiríamos temblar las articulaciones rocallosas de nuestros antepasados. Me atrevo a decir que no hay más que las cabezas parlantes que pueden conservar esta honorable universalidad con el idioma francés y tranquilizarla contra la inestabilidad de las cosas humanas. Estas cabezas, si se las multiplican en Europa, van a volver el pavor de esta multitud de maestros de idioma, suizos y gascones, de los que todos los paises están infectados y que desvirtuan nuestro idioma para los pueblos que le gustan ".

4 comentarios:

Mme.Gesica Demot dijo...

Arenas, cosas viles,
rezumaron del flanco hundido de los reyes:
aquí un mundo de fasto y maravilla
que el Hado destruyó, yace en el polvo.

dice Francis Beaumont sobre las tumbas de Westminster.
A decir verdad, podría decirlo sobre cada retazo de tierra del planeta, ¿verdad?

Besos desde un lugar donde se regalan sin mayor dedicación.

Bashevis dijo...

Ha llegado usted hasta aquí en pájaro, no es así?

Aquí nos regalamos sin mayor preocupación. Casi cada día. Bienvenida seas.

Susana dijo...

¿Así que "todo" es culpa del Abate Mical? Porque es sabido que más adelante se perfeccionó su invento, y ya todos los adiestrados hablan según un teclado eclesiástico, y pueden decir grandísimas barbaridades sin que se les inmute ni una pestaña. Ahora ya parecen casi humanos, aunque no somos pocos los que reconocemos su alma de autómata, y su maquinaria, similar a un corazón, que se mueve siempre al son del metal dorado...

Bien traído, Bash. Cada entrada, una increíble sorpresa...

Un abrazo humanísimo -y, por tanto, pobre, malhablado y cardiaco-.

Bashevis dijo...

Es más humano un autómata que esos perros de barro adiestrados al oro.

SaLuz Cardiaca